Biocida registrado por la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanida para la prevención de legionella en torres de refrigeración y condensadores evaporativos

Legionella es considerada una bacteria ambiental ya que su nicho natural son las aguas superficiales como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana. Desde estos reservorios naturales la bacteria pasa a colonizar los sistemas de abastecimiento de las ciudades y a través de la red de distribución de agua, se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) y otros sistemas industriales que requieran agua para su funcionamiento y puedan generar aerosoles.
Estas instalaciones, en ocasiones, favorecen el estancamiento del agua y la acumulación de productos que sirven de nutrientes para la bacteria, como lodos, materia orgánica, material de corrosión y amebas, formando una biocapa.
La legislación desarrollada para la prevención de Legionella obliga para torres de refrigeración y condensadores evaporativos, entre otros, a la desinfección continua mediante el uso de un biocida de probada eficacia frente a Legionella.
Existen diversos factores que determinan la elección de un biocida y que deben ser considerados:

  • El tipo de microorganismos presentes
  • El histórico de operación del sistema
  • El esquema hidráulico del sistema
  • La naturaleza del tratamiento antiincrustante y anticorrosivo
  • Las características físico-químicas del agua
  • Las restricciones medioambientales
  • La toxicidad del biocida para los manipuladores del mismo
  • El coste de aplicación del biocida
  • La facilidad de realizar un análisis del residual de biocida de forma fácil y rápida


Nuestro ECOCIDE IS 30 es un biocida de amplio espectro, de carácter no oxidante y acción lenta, recomendado para sistemas con desarrollos biológicos de tipo general.
Se encuentra formulado con una mezcla de isotiazolonas estabilizadas (5-cloro-2-metil-4-isotiazolin-3-ona y 2-metil-4-isotiazolin-3-ona), en relación 3:1.
De los dos activos que constituyen el biocida, las CMI desaparecen antes que la MI, ya que la CMI, tiene un comportamiento de acción rápida.

Son efectivas a concentraciones muy bajas y en un amplio rango de pHs. Pueden controlar bacterias aerobias y anaerobias (incluidas las sulfatoreductoras) así como hongos y algas.
Habitualmente las formas comerciales de éstos preparados no poseen capacidad surfactante por lo que se pueden combinar sin problemas, con la mayoría de dispersantes e inhibidores de corrosión.

Tratamiento de legionelosis

Descripción de la bacteria

 

Introducción

Las infecciones por gérmenes oportunistas, cuyo hábitat natural es el medio ambiente, han adquirido en las dos últimas décadas una mayor relevancia. Conforme han ido evolucionando los medios diagnósticos y su disponibilidad va siendo habitual la diagnosis de casos de Legionella spp. en los centros hospitalarios y su incidencia es mayor que en la que en un principio se suponía. No obstante, su diagnóstico es muy difícil y en ocasiones sólo puede ser confirmado por hallazgos histológicos y/o anatomopatológicos. Las infecciones producidas por estos tipos de gérmenes tienen con carácter general la característica de afectar prioritariamente a pacientes con algún tipo de inmunodepresión.
La investigación epidemiológica puede resultar muy compleja, y en ocasiones resulta problemático dilucidar con seguridad el origen comunitario o nosocomial de la infección.
Como consecuencia de su nicho ecológico son gérmenes de una gran ubicuidad y su mecanismo de transmisión se encuentra muy ligado a los sistemas de ingeniería (aire acondicionado con Aspergillus spp. sistemas de abastecimiento de agua, particularmente la caliente, y refrigeración con Legionella spp). Ello implica que las medidas preventivas dependan fundamentalmente de actuaciones de diseño y de mantenimiento de dichos sistemas.

Antecedentes históricos

Legionella pneumophila es el agente causal de una enfermedad respiratoria aguda que se denominó inicialmente “Enfermedad del legionario” cuando afectó a numerosos asistentes de la LVIII Convención anual de la Legión Americana en el Hotel Bellevue-Stratford en Filadelfia, celebrada entre el 21 y 25 de julio de 1976.
En el Departamento de Salud Pública de Pensilvania se recogieron 221 casos de una extraña enfermedad respiratoria contraída durante la convención y que afectaba únicamente a los huéspedes del hotel. Los síntomas incluían fiebre elevada, mareos, dolor muscular, dolor de cabeza y desarrollo de una tos seca con dificultad en la respiración. Algunos pacientes desarrollaron lesiones pulmonares similares a las de una neumonía. Más de un tercio de los pacientes requirieron hospitalización y 34 de ellos murieron.
Investigaciones sobre este caso por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Atlanta condujeron al descubrimiento del agente causal, una bacteria, en Enero de 1977.
Esta bacteria fue subsecuentemente llamada Legionella pneumophila haciendo referencia a la actividad profesional del personal afectado y el cuadro clínico producido y cuando se analizaron muestras de tejidos (archivados) que durante cinco años atrás habían producido muertes con síntomas similares sin que se identificara el agente etiológico de la enfermedad, se encontró la misma bacteria. En 1947 ya se había cultivado este microorganismo pero no se le concedió importancia clínica alguna ya que también produce un cuadro clínico leve al que se denomina Fiebre de Pontiac por el lugar en que se descubrió y por el carácter pirético del cuadro clínico.
A partir de esa fecha han sido numero¬sos los casos esporádicos y brotes epidémicos descritos, afectando a diferentes tipos de establecimientos (hoteles, hospitales, balnearios e incluso barcos). Uno de los grandes brotes descritos tuvo lugar en Marzo de 1999 en Holanda en el trans¬curso de una exposición floral; de las 233 personas que enfermaron tras visitar la exposición, se confirmó el diagnóstico en 106, 48 se etiquetaron como probables y 4 como posibles.
Desde 1989 hasta 1998 se declararon en España 55 brotes, de los cuales el más numeroso fue el ocurrido en 1996 en Alcalá de Henares que afectó a 224 personas y que presenta como peculiaridad el que no estuvo restringido a un solo edificio. La especie que se ha identificado con más frecuencia es la L. pneumophila serogrupo 1, subtipo Pontiac.
La enfermedad es pues mucho más frecuente que lo que anteriormente se preveía, estimándose que en Estados Unidos ocu¬rren alrededor de 13.000 casos por año. La incidencia de la neumonía nosocomial es muy variable según las series consultadas y suele presentar una mortalidad elevada (hasta el 50%). La mayor incidencia registrada se relaciona con una mayor facilidad para el diagnóstico de la enfermedad, especialmente tras la introducción con carácter rutinario de la determinación de antígeno urinario frente a L. pneumophila serogrupo 1. En ocasiones es muy difícil conseguir la erradicación del germen del sistema de distribución de agua, habiéndose descrito casos de infección nosocomial en un mismo centro a lo largo de muchos años.

Biología

Legionella es una bacteria aerobia estricta, móvil por un flagelo polar, con forma de bacilo (0,3-0,9 micras-2-20 micras), pleomórfica, Gram negativa, no esporulada y que tiene estrictos requerimientos nutricionales.
Bioquímicamente es una bacteria no fermentativa, oxidasa positiva, catalasa positiva y Beta-lactamasa positiva, que utiliza preferentemente aminoácidos como fuente de carbono, antes que carbohidratos.
El crecimiento de estos organismos depende de la presencia de L-Cisteina, hierro y trazas de zinc y aluminio aunque es capaz de sobrevivir en un amplio rango de condiciones físico-químicas, multiplicándose entre 20ºC y 45ºC y destruyéndose a 70ºC.
Su temperatura óptima de crecimiento es 35º-37ºC y el pH oscila entre 6,5 y 7,5.
La caracterización molecular de las cepas aisladas a partir de pacientes en Pensilvania condujo a la creación de una nueva familia de bacterias, Legionellae la cual consta de un único género, Legionella del cual se han aislado más de 40 especies. La diversidad inmunológica dentro de algunas especies se refleja por la creación de serogrupos de los cuales Legionella pneumophila tiene el record con 15 tipos serológicos diferentes.
Los antígenos importantes incluyen proteínas externas de membrana, algunas de las cuales son antígenos específicos de especie, y de lipopolisacáridos que son el antígeno del mayor número de serogrupos.
Cada una de las cepas puede ser dividida en subtipos por análisis antigénicos, (L. pneumophila serogrupo 1, subtipo Pontiac), aunque estas distinciones finas pueden ser válidas para estudios epidemiológicos pero no afectan a decisiones clínicas.
ESPECIES AISLADAS EN HUMANOS
L pneumophila (15 serogrupos), L. gormanii (1 serogrupo), L. micdadei (1s), L. feelei (2s), L dumoffii (1 s), L. hackellae (2s), L. bozemani (1s), L. israelensis (1 s), L. jordanis (2 s), L. saninihelensis (2 s), L. longbeachae (1s), L. maceachemili (1s), L. oackridgensis (1s), L. wadsworthii (1s), L. birminghamensis (1s), L. cincinnatiensis (1s), L anisa (1s), L. tucsoniensis (1s), L. lansingensis (1s).
ESPECIES AISLADAS DEL AMBIENTE

L. cherrii, L. erythra, L. jamestowniensis, L. parisiensis, L. shakespearei,
L. santicrucis, L. steigerwalsii, L. adelaidensis, L. fairfieldensis, L. brunensis, L. moravica, L. quinlivianii, L. gratiana, L. quateirensis, L. nausarum, L. worsblerisis, L. londiniensis, L. geestiana, L. rubrilucens, L. spiritensis

Ecología

Legionella es considerada una bacteria ambiental ya que su nicho natural son las aguas superficiales como lagos, ríos, estanques, formando parte de su flora bacteriana. Desde estos reservorios naturales la bacteria pasa a colonizar los sistemas de abastecimiento de las ciudades y a través de la red de distribución de agua, se incorpora a los sistemas de agua sanitaria (fría o caliente) u otros que requieran agua para su funcionamiento y puedan generar aerosoles. Estas instalaciones, en ocasiones, favorecen el estancamiento del agua y la acumulación de productos que sirven de nutrientes para la bacteria, como lodos, materia orgánica, material de corrosión y amebas, formando una biocapa.
La presencia de esta biocapa juega un papel importante, junto con la temperatura del agua, en la multiplicación de Legionella hasta concentraciones infectantes para el hombre.
A partir de estos lugares, concentraciones importantes de la bacteria pueden alcanzar otros puntos del sistema en los que, si existe un mecanismo productor de aerosoles, la bacteria puede dispersarse en forma de aerosol. Las gotas de agua conteniendo la bacteria pueden permanecer suspendidas en el aire y penetrar en las vías respiratorias alcanzando los pulmones.
Las instalaciones que más frecuentemente se encuentran contaminadas con Legionella y han sido identificadas como fuentes de infección son sistemas de agua sanitaria, caliente y fría, torres de refrigeración y condensadores evaporativos tanto en hospitales como en hoteles u otro tipo de edificios. En la literatura científica también se encuentran descritas en el ámbito hospitalario, infecciones relacionadas con equipos utilizados en terapia respiratoria. Otras instalaciones relacionadas con infección como fuentes ornamentales, humidificadores, centros de rehabilitación y recreo, piscinas en cruceros, etc.
Una característica biológica importante de esta bacteria es su capacidad de crecer intracelularmente, tanto en protozoos como en macrófagos humanos.
En ambientes acuáticos naturales y en instalaciones de edificios e industrias la presencia de protozoos juega un papel importante soportando la multiplicación intracelular de la bacteria, sirviendo este proceso de mecanismo de supervivencia en condiciones ambientales desfavorables. Las células de legionella son capaces de vivir de manera endosimbiótica en el interior de amebas como Acanthamoeba, Naegleria, Tetrahymena y Hartmanella, donde se protegen de las condiciones adversas del exterior (resistencia a biocidas) y además encuentran nutrientes necesarios para su proliferación. Una ameba puede contener entre 1 y 1.000 células de Legionella y cuando adoptan la forma de resistencia (quiste) pueden sobrevivir hasta un mes sin nutrientes y en las condiciones más adversas.
Esta es la manera que tienen de sobrevivir en el ambiente bacterias tan delicadas y tan difíciles de reproducir en condiciones controladas de laboratorio.
De modo similar obtienen su éxito infectivo en el interior del organismo humano, cuando llegan vía respiratoria a los alvéolos, son fagocitadas por nuestros macrófagos alveolares pero no son digeridas, ya que poseen un mecanismo para inhibir la fusión de las vacuolas digestivas con los fagosomas que las contienen y así permanecen protegidas del sistema inmunitario, proliferando y aumentando su capacidad infectiva.

Descripción de la enfermedad

 

Introducción

La legionelosis es una enfermedad bacteriana de origen ambiental que presenta fundamentalmente dos formas clínicas perfectamente diferenciadas:
  • la infección pulmonar o“Enfermedad del Legionario” (McDade y cols 1977) que se caracteriza por neumonía con fiebre alta que no remite y tos improductiva. Los síntomas extrapulmonares son dolor de cabeza, trastornos psíquicos con confusión y pérdida de memoria, rigidez y dolor articular y muscular, pérdida de energía y molestia generalizada, escalofríos y temblores, dificultad para respirar y dolor torácico, y molestias gastrointestinales.
  • la forma no neumónica conocida como “Fiebre de Pontiac” (Fraser y cols 1979) que se manifiesta como un síndrome febril agudo y autolimitado que da lugar a un restablecimiento espontáneo de las personas afectadas en 2 a 5 días. Los síntomas más destacados son fiebre, dolor muscular y pérdida de energía generalizada.
La neumonía es clínicamente indistinguible de otras neumonías atípicas y con frecuencia los pacientes requieren hospitalización. El periodo de incubación es normalmente de 2 a 10 días, es más frecuente en personas de edad comprendida entre 40 y 70 años, presentándose de dos a tres veces más entre varones que entre mujeres, siendo rara en niños (Memorandum de la OMS 1990).
Muchos pacientes responden de inmediato a un tratamiento amtimicrobiano adecuado pero la convalecencia es a menudo prolongada (de algunas semanas a pocos meses).
El riesgo de contraer la enfermedad depende del tipo e intensidad de la exposición y del estado de salud del sujeto susceptible, aumentando en inmunocomprometidos, en diabéticos, en pacientes con enfermedad pulmonar crónica, así como en fumadores o alcohólicos.
La tasa de ataque (nº de enfermos/nº de personas expuestas) en brotes es de 0,1 a 5 % en población general (Memorandum de la OMS 1990); la letalidad, en la comunidad, supone menos del 5 %, pero puede llegar a ser del 15 o 20 % si no se instaura un tratamiento antibiótico adecuado.
En los casos nosocomiales la frecuencia oscila entre el 0,4 y 14 % y la letalidad puede llegar a ser del 40 % incluso alcanzar el 80 % en pacientes inmunocomprometidos sin tratamiento adecuado.
El tratamiento antibiótico de elección es eritromicina, para pacientes inmunocomprometidos aunque cabe riesgo de recidivas y para pacientes inmunocompetentes se aconsejan quinolonas como el Levofloxacino.
El retraso en la aplicación de quinolonas o macrólidos fortalece la resistencia de legionella en el paciente.
En el caso de Fiebre de Pontiac el tratamiento es sintomático (Memorandum de la OMS 1990).
La infección por Legionella puede ser adquirida fundamentalmente en dos grandes ámbitos, el comunitario y el hospitalario. En ambos casos la enfermedad puede estar asociada a varios tipos de instalaciones y de edificios, y puede presentarse en forma de brotes/casos agrupados, casos relacionados y casos aislados o esporádicos, formas que quedarán definidas más adelante.

Transmisión de la bacteria al hombre

La entrada de Legionella en el organismo humano se produce básicamente por inhalación de aerosoles que contengan un número suficiente de bacterias, no habiendo evidencia de su posible transmisión de persona a persona, ni de la existencia de reservorios animales conocidos.
Para que se produzca infección en el hombre se tienen que dar una serie de requisitos:
  • Que el microorganismo tenga una vía de entrada a la instalación. Esto suele producirse por aporte de aguas naturales contaminadas por la bacteria, normalmente en pequeñas cantidades.
  • Que se multiplique en el agua hasta conseguir un número de microorganismos suficientes como para que sea un riesgo para personas susceptibles. La multiplicación es función de la temperatura del agua, de su estancamiento y de la presencia de otros contaminantes, incluyendo la suciedad en el interior de las instalaciones.
  • Que se disperse en el aire en forma de aerosol a partir del sistema. El agua contaminada representa un riesgo solamente cuando se dispersa en la atmósfera en forma de aerosol (dispersión de un líquido o un sólido en el aire o en un gas). El riesgo aumenta cuando se reduce el tamaño de las gotas en suspensión, porque las gotas quedan en suspensión en el aire más tiempo y sólo gotas de tamaño inferior a 5?m penetran en los pulmones.
  • Que sea virulento para el hombre, ya que no todas las especies o serogrupos están igualmente implicados en la producción de enfermedad.
  • Que individuos susceptibles sean expuestos a aerosoles conteniendo cantidad suficiente de Legionella viable.
En el ámbito hospitalario, el riesgo de adquirir la enfermedad después de la exposición a agua contaminada depende del tipo e intensidad de la exposición, así como del estado de salud de la persona. Presentan un mayor riesgo enfermos inmunocomprometidos y pacientes con enfermedades crónicas, tales como insuficiencia renal crónica y hemopatías malignas. Enfermos con riesgo moderado son diabéticos, pacientes con enfermedad pulmonar crónica, enfermos con hemopatías no malignas, fumadores y ancianos.
Para la prevención y control de Legionella se puede incidir en los aspectos siguientes: evitar la entrada de Legionella a la instalación, evitar su multiplicación y evitar su aerosolización.

Diagnóstico de la emfermedad

El diagnóstico de las infecciones humanas causadas por Legionella puede realizarse por los métodos microbiológicos siguientes:
Cultivo de la bacteria a partir de muestras respiratorias (esputo, muestras obtenidas mediante broncoscopia o tejido pulmonar) utilizando los medios de cultivo adecuados, (GVPC, BCYE y BCYE-Cys).
En el caso de aislamiento de la bacteria en muestras ambientales (agua), se utilizan los mismos medios de cultivo y el procedimiento a seguir se describe en la Norma UNE EN ISO 11731.
Serología mediante inmunofluorescencia indirecta (IFA), demostrando la presencia de anticuerpos específicos en el suero del enfermo tras la infección por la bacteria. Los criterios para la interpretación de los resultados se detallan en el apartado 2.5 de este documento.
Detección de antígeno específico de L. pneumophila serogrupo 1 en orina. Es una técnica rápida que en los últimos años se está aplicando de forma creciente en nuestro país.
Visualización del microorganismo en líquidos o tejidos patológicos mediante inmunofluorescencia directa ( Fast FISH) .Esta técnica aporta un diagnóstico presuntivo con rapidez, pero presenta cierta dificultad en la interpretación de los resultados obtenidos, siendo importante descartar resultados falsamente positivos debidos a reacciones cruzadas con otros microorganismos , así como considerar que un resultado negativo no excluye la presencia de enfermedad. Como ventaja tiene que es capaz de detectar tanto células libres como células endosimbiontes (en el interior de las amebas).
La utilización de sondas específicas de ADN y la aplicación de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) son algunas de las vías de desarrollo que presentan mayores expectativas para el diagnóstico futuro.
Una evaluación de estas técnicas diagnósticas atendiendo a sus valores de sensibilidad y especificidad se detalla a continuación:

Prueba Sensibilidad (%) Especificidad (%)
Cultivo esputo 80 100
IFA esput 33-70 96-99
Antígeno urinario 70 100
Serología 40-60 96-99

Datos epidemiológicos

 

Enfermedades de declaración obligatoria (EDO)

La legionelosis se incluyó en 1996 entre las enfermedades de declaración obligatoria, a nivel nacional, a partir de la aprobación del Real Decreto 2210/95 de 28 de Diciembre (BOE de 24 de Enero) por el que se crea la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.
La declaración corresponde a los médicos en ejercicio, tanto en el sector público como en el privado, ante la sospecha de un caso. La notificación es semanal y se acompaña de unos datos relativos al caso (identificación, epidemiológicos y microbiológicos) recogidos de acuerdo con los Protocolos de las Enfermedades de Declaración Obligatoria (CNE 1996). El Anexo 1 contiene la encuesta epidemiológica de notificación de caso de legionelosis al sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria.

Incidencia de la legionelosis en nuestro país

En 1997, primer año en que se dispone de datos del Sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria, se declararon 201 casos de legionelosis por 11 Comunidades Autónomas, lo que supone una tasa de 0,51 casos por 100.000 habitantes. Ese mismo año, hospitales de siete Comunidades Autónomas declararon 114 casos al SIM.
La información relativa al estudio de brotes aporta datos sobre factores de riesgo y mecanismos de transmisión. Desde 1989 a 1997 se declararon 45 brotes de legionelosis (679 casos en total), alguno de ellos con un elevado número de casos, como el ocurrido en un hotel de Granada en 1991, que afectó a 91 personas , o el ocurrido en Alcalá de Henares, Madrid, en 1996, que afectó a 224 personas.
Según el ámbito donde se produjeron hubo 37 brotes comunitarios (82%) y 8 hospitalarios (18%) (CNE, datos no publicados).
Del total de 1.365 casos en viajeros, declarados por distintos países de Europa a EWGLI en el período 1987-1997, 376 (28%) están relacionados con instalaciones españolas (CNE datos no publicados). En nuestro país, esta información tiene claras repercusiones sociales, económicas y sanitarias.
En estos últimos años han habido importantes brotes, como el producido en Murcia durante el verano de 2001, que presuntamente afectó a 745 pacientes, 310 de los cuales fueron confirmados por el laboratorio.
En 2002 hubo casos en Mataró (más de 110), L’Hospitalet de Llobregat (12 casos), Jaén (8 casos), Segorbe (6 casos), Terrassa (4 casos), Castellón (4 casos), Alcoy (4 casos), entre otras poblaciones.
Por último, el Laboratorio de Referencia de Legionella ha caracterizado desde 1980, aproximadamente, 2.000 aislados de Legionella (300 de origen humano y 2.700 de origen ambiental), provenientes de casi todas las Comunidades Autónomas. De sus resultados se desprende que L. pneumophila serogrupo 1 es el patógeno principal así como el serogrupo más frecuente en el ambiente.

Acciones ante la notificación de casos de legionelosis

 

Consideraciones generales

Para abordar las actuaciones a realizar en un edificio/instalación asociado con casos de legionelosis se deben tener en cuenta una serie de factores que inciden en la mayor o menor consideración del edificio/instalación como posible fuente de infección. Estos factores se podrían esquematizar en:
  • Número y forma de presentación de los casos, según nos encontremos ante un caso aislado, casos relacionados o casos agrupados/brotes.
  • Tipo de edificio/instalación implicado, ya que este factor determinará el número de personas susceptibles de someterse a la exposición dependiendo de que sean viviendas particulares, edificios de uso público, instalaciones situadas fuera de los edificios u hospitales.
  • Cantidad y calidad de las especies de Legionella encontradas, ya que como queda anteriormente expresado, para que se produzca infección es necesario que Legionella alcance concentraciones importantes y además no todas las especies y serogrupos de Legionella han sido implicados en infección.
Por ello se recomendará una acción más o menos intensa dependiendo de la combinación de los factores mencionados. Así, por ejemplo, las medidas a tomar ante la presencia de un caso aislado serán menores en el caso de su asociación a viviendas particulares, e incluso edificios públicos, pero tendrán mayor relevancia si se trata del ámbito hospitalario. Por ello, antes de decidir las medidas a aplicar se deberá realizar un análisis detallado que incluya la combinación de las posibles situaciones descritas.
Desde un punto de vista epidemiológico consideramos:
  • Casos agrupados/brotes: dos o más casos ocurridos en un intervalo de tiempo inferior a 6 meses, en personas que hayan frecuentado un mismo lugar en los 2 a 10 días anteriores a la fecha de los primeros síntomas.
  • Casos relacionados: dos o más casos ocurridos en un intervalo de tiempo superior a 6 meses, en personas que hayan frecuentado un mismo lugar en los 2 a 10 días anteriores a la fecha de los primeros síntomas.
  • Caso aislado: cuando se identifica un caso sin relación epidemiológica con ningún otro.
Se define caso de origen nosocomial confirmado aquél que tiene lugar en un enfermo que ha pasado los 10 días anteriores a la fecha de inicio de síntomas en un establecimiento hospitalario y caso nosocomial ç probable, cuando el enfermo ha estado ingresado por lo menos un día, en los 10 días anteriores a la fecha de inicio de síntomas.

Investigación de un caso aislado de legionelosis

Tras la aparición de un caso de legionelosis se deberá realizar un estudio para identificar los lugares donde, potencialmente, pudo contraerse la enfermedad, investigar la aparición de otros casos relacionados con él en los seis meses anteriores, confirmar el diagnóstico y, en caso de asociación con un edificio de uso público, llevar a cabo una inspección de las instalaciones supuestamente implicadas. Así mismo, deberá establecerse un sistema de alerta para la detección temprana de nuevos casos, asociados a la misma instalación.
Una vez identificado el caso se recogerá toda la información referente al mismo según la encuesta individualizada realizada al efecto y que se recoge en los protocolos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica para su notificación, realizando así mismo la declaración semanal de forma numérica.
En la identificación de las posibles fuentes de infección es preciso obtener una descripción detallada de los lugares dónde ha estado el paciente en los 10 días anteriores al comienzo de la enfermedad, haciéndose hincapié en la encuesta sobre aquellos establecimientos como hospitales u hoteles.
En el ámbito hospitalario ante la aparición de un caso aislado de legionelosis nosocomial se procederá a un estudio exhaustivo, como el aplicado en la investigación de casos agrupados/brotes, detallado en el apartado 5.3, incluyendo un estudio epidemiológico, una alerta mayor ante la aparición de nuevos casos y toma de muestra para detección de Legionella.

Investigación de casos de legionelosis relacionados o agrupados / brotes

La notificación de casos de legionelosis asociados a un edificio/instalación desencadena una serie de estudios epidemiológicos, microbiológicos y ambientales, competencia de la autoridad sanitaria. La finalidad de este tipo de estudios es establecer la posible relación entre los casos y detectar una fuente de infección común, con objeto de adoptar las medidas adecuadas.
La investigación constará de las siguientes etapas:
  1. Estudio epidemiológico: Se procederá a realizar un primer estudio descriptivo según las variables de persona, lugar y tiempo, y a identificar y confirmar los casos por el laboratorio. A partir de aquí, se formularán hipótesis que se intentarán verificar, si es posible, con un estudio analítico de casos y controles.
  2. Cuando se detecte un brote se procederá a su notificación urgente a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Tras un periodo de tres meses después de la finalización del brote se remitirá un informe con datos complementarios que recoja la información final de la investigación llevada a cabo.
  3. Estudio ambiental. Comprende las siguientes actuaciones:
    • Inspección de las instalaciones. Siempre que se sospechen o notifiquen casos relacionados o agrupados/brote asociados con una determinada instalación/edificio se realizará una inspección de la misma. Esta consistirá en una revisión a fondo de las instalaciones intentando realizar una identificación y valoración de los puntos críticos. Se cubrirán, al menos, los aspectos recogidos en el apartado 4 (Acciones preventivas), para la detección de posibles defectos estructurales, mal funcionamiento o mantenimiento defectuoso de las instalaciones.
    • Toma de muestras ambientales. La toma de muestra se debe realizar en instalaciones / edificios en los que exista evidencia de asociación con casos de legionelosis y tiene por objeto detectar la presencia de Legionella, lo cual determina las posibles fuentes de infección.
      La toma de muestras de agua deberá ser diseñada cuidadosamente en cada edificio o instalación, basándose en los datos derivados del estudio epidemiológico y de la inspección, para no dejar ningún punto importante sin estudiar, ni realizar análisis innecesarios, por tanto, es importante la identificación previa de los puntos críticos.
      En el Anexo 4 del RD 865/2003 del Ministerio de Sanidad y Consumo, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para el control de la legionelosis, se explican los puntos en los que se deben tomar muestras de agua para aislamiento de Legionella. Las muestras deberán recogerse en envases estériles con cierre hermético y embalajes adecuados para evitar que se rompan o se vierta su contenido en el transporte.
      La toma de muestras de agua de una instalación o edificio se realizará siempre antes de proceder a su tratamiento.
      Si la primera toma de muestra rinde resultados negativos para aislamiento de Legionella, se recomienda realizar nuevas tomas de muestras. En edificios que hayan sido sometidos a tratamiento de desinfección, deberán dejar pasar al menos 15 días desde el tratamiento para realizar una toma de muestra.
      En el ámbito hospitalario se deberá realizar, además, el estudio de los equipos de terapia personal y humidificadores.
  4. Diagnóstico microbiológico del/los caso/s. Es recomendable confirmar los diagnósticos clínicos mediante pruebas de laboratorio, de acuerdo con los criterios expresados en el apartado correspondiente de esta página web. El diagnóstico debe realizarse en laboratorios especializados.
    En la búsqueda de las fuentes de infección es importante contar con cepas procedentes de los pacientes. La comparación de las cepas clínicas con las ambientales, mediante la aplicación de métodos de tipificación, permitirá establecer la posible identidad entre ambas, demostrando así la relación de una instalación concreta con la aparición de casos.
  5. Tratamiento de las instalaciones y corrección de defectos estructurales. Si como consecuencia de los estudios mencionados (epidemiológicos, microbiológicos y ambientales) y las inspecciones, se permite asociar una instalación o edificio con los casos notificados, la autoridad sanitaria decidirá las actuaciones a realizar. La realización de dichas actuaciones será competencia del responsable de la instalación, pudiendo delegar en empresas autorizadas. Estas actuaciones pueden ser de tres tipos:
    • Tratamiento propiamente dicho o desinfección. Tendrá como finalidad eliminar la contaminación por la bacteria. La desinfección debería abordarse aún en ausencia de resultados microbiológicos, tanto de los enfermos como de las muestras ambientales, dado que el tiempo necesario para contar con los mismos es largo. Cuando se decide llevar a cabo este tratamiento deberá escogerse un procedimiento que afecte lo menos posible a la vida diaria de la institución. Esto es especialmente importante en hoteles u hospitales que continúen con su funcionamiento habitual.
      Este tratamiento, en instalaciones/edificios, consta de dos fases: un primer tratamiento de choque, seguido de un tratamiento continuado y se llevará a cabo de acuerdo con las recomendaciones contenidas en los Anexos 5.3 y 6.3 para las instalaciones de agua sanitaria y las torres de refrigeración, respectivamente.
      El tratamiento de equipos de terapia respiratoria y humidificadores, utilizados en los hospitales, deberá garantizar la esterilización total de los mismos y la utilización de agua estéril en su funcionamiento (Anexo 8.1).
    • Reformas en estructura. La inspección podría dar como resultado la exigencia de corregir defectos de la instalación, tales como, eliminación de tramos ciegos en la red de tuberías tanto de agua caliente como fría; supresión de depósitos adicionales o de conexiones con aljibes, pozos, etc.; sustitución de tuberías en mal estado; cambio de ubicación de torres de refrigeración para evitar que el aerosol vierta en zonas de circulación de personas; reposición de duchas, grifos u otros elementos terminales de la red, etc.
    • Paralización total o parcial de la instalación. En casos extremos, ante la presencia de un elevado número de casos asociados a instalaciones muy sucias, contaminadas por Legionella, obsoletas, o con un mantenimiento defectuoso, se podrá recomendar el cierre de dicha instalación, hasta que se corrijan los defectos encontrados.

Acciones posteriores al tratamiento de las instalaciones

Si como consecuencia de las decisiones adoptadas se concluye que un edifico o instalación debe ser sometido a tratamiento, la autoridad sanitaria deberá establecer un control posterior para comprobar que la instalación se ha desinfectado y los defectos estructurales detectados en la inspección se han corregido, con objeto de prevenir la aparición de nuevos casos. Esta vigilancia constará de:
  • Vigilancia epidemiológica. Se deberá llevar a cabo una vigilancia activa para la detección temprana de posibles nuevos casos asociados a la misma instalación.
  • Inspección. En instalaciones o edificios en los que se conoce la asociación con casos previos de legionelosis las inspecciones serán preceptivas y deberán llevarse a cabo de forma periódica (cada seis meses, durante al menos dos años).
  • Toma de muestra post-tratamiento. Se llevará a cabo con la misma periodicidad que las inspecciones, tomándose muestras de agua para el estudio microbiológico de Legionella en aquellos puntos que fueron positivos anteriormente, con objeto de determinar la eficacia de los tratamientos aplicados. Se debe tener en cuenta que la bacteria puede no ser detectable en los días siguientes al tratamiento, pero puede volver a alcanzar cantidades mayores pasado cierto tiempo, si las condiciones del sistema permiten su multiplicación. Por ello, no se deben realizar controles de una instalación hasta pasados al menos 15 días después de la aplicación de un tratamiento.
Algunos estudios de seguimiento de edificios contaminados con Legionella muestran la dificultad de conseguir una eliminación total de la bacteria, por lo que tras la realización de un tratamiento de desinfección se deben extremar las medidas de mantenimiento de la instalación para prevenir la multiplicación de Legionella. Por ello, los edificios que en algún momento han sido asociados a casos deberán ser sometidos a una vigilancia especial y continuada, con objeto de reducir al máximo tanto el riesgo de colonización de las instalaciones, como la multiplicación y diseminación de Legionella.

Instalaciones de riesgo frente a la legionella

Las instalaciones que con mayor frecuencia se encuentran contaminadas con Legionella y han sido identificadas como fuentes de infección, son los sistemas de distribución de agua sanitaria, caliente y fría y los equipos de enfriamiento de agua evaporativos, tales como las torres de refrigeración y los condensadores evaporativos, tanto en centros sanitarios como en hoteles u otro tipo de edificios.
Las células de Legionella llegan hasta estas instalaciones en bajo número con las aguas de aporte ya sean de pozo o de la red de agua sanitaria y es aquí donde encontrarán las condiciones ideales para multiplicarse hasta alcanzar niveles infectivos para el hombre.
Por ello, la clave para reducir el riesgo de legionelosis es mantener el nivel de Legionella en cualquier sistema considerado de riesgo por debajo de un mínimo, evitando su multiplicación y así prevenir la transmisión de Legionella hacia las personas.

Multiplicación de Legionella en instalaciones de riesgo

 

Torres de refrigeración

El agua de las torres de refrigeración constituye un medio muy apropiado para la multiplicación de la legionella. El factor favorecedor más importante de esta multiplicación es la temperatura, ya que la función primordial de estos sistemas es enfriar agua caliente. El agua en los circuitos de las torres de refrigeración sobrepasa habitualmente los 25 0C, y durante los meses de verano supera sin dificultad los 35 0C, temperaturas idóneas para el crecimiento de la legionella.
Otro factor que favorece la persistencia y multiplicación de la legionella en las torres de refrigeración es la posibilidad de que se formen biopelículas en la elevada superficie interna que constituye el relleno de la instalación. Cuando existe escasez de nutrientes, estas biopelículas constituyen nichos ecológicos que permiten a los microoganismos compartir dichos nutrientes y protegerse de posibles agresiones químicas (desinfectantes).
La presencia de materiales inadecuados en las torres de refrigeración, fundamentalmente a base de celulosa, propician el acantonamiento y multiplicación de microorganismos y dificultan la limpieza y desinfección de éstas.
El agua de las torres de refrigeración contiene a menudo otros microorganismos como los protozoos, en cuyo interior se multiplica la legionella y donde encuentra también protección física frente a los desinfectantes.
Otros factores que se han relacionado con la multiplicación de legionella en estas instalaciones son:
  1. El estancamiento del agua que se produce en la bandeja de las torres de refrigeración o, si existen, en los depósitos intermedios.
  2. Los productos de la corrosión de los materiales, especialmente si éstos no son específicamente resistentes frente a aquélla.
  3. Las incrustaciones frecuentes en los circuitos.
En resumen, los factores primordiales a tener en cuenta, favorecedores de la multiplicación de la legionella en el agua de las torres de refrigeración, son los siguientes:
  • ALTAS TEMPERATURAS, especialmente en los meses estivales.
  • SUCIEDAD, que garantiza la presencia de otros microorganismos (bacterias y protozoos) necesarios para la multiplicación de la legionella y de los nutrientes apropiados.
  • MATERIALES INADECUADOS, como madera y otros a base de celulosa.
  • CORROSIÓN E INCRUSTACIONES, debidas a un mantenimiento incorrecto de la instalación y que contribuyen a la multiplicación de la legionella a través del aporte de nutrientes (hierro, fosfatos, etc.) y favorecen el acantonamiento de la bacteria, con lo que disminuye la eficacia de las tareas de limpieza y desinfección.

Aparatos de enfriamiento evaporativo

En términos generales estos aparatos entrañan menos riesgo de multiplicación de la legionella debido a que trabajan con agua a menor temperatura que las torres de refrigeración. Sin embargo, las altas temperaturas ambientales que se alcanzan en nuestro entorno durante los meses estivales, cuando entran precisamente en funcionamiento estos aparatos, situados a la intemperie, pueden calentar el agua, lo suficiente como para permitir la multiplicación de la legionella.
Como en el caso de las torres de refrigeración estos aparatos pueden ensuciarse fácilmente con la materia transportada por el aire (polvo, humo, microorganismos, etc.), siendo así la suciedad, junto con la temperatura, otro factor de riesgo a tener en cuenta en este caso.
Igualmente, el empleo de materiales a base de celulosa propicia la presencia de microorganismos y dificulta las tareas de limpieza y desinfección.

Humectadores
Como en el caso anterior, la temperatura del agua de la instalación, especialmente en la bandeja o depósito, así como la suciedad, serán los factores determinantes a tener en cuenta, siendo por lo tanto de mayor riesgo aquellos aparatos expuestos a altas temperaturas ambientales y a la suciedad de la intemperie.

Acumuladores
Este tipo de sistemas constituyen un reservorio ideal para la proliferación de Legionella ya que mantienen el agua a temperaturas elevadas y la almacenan durante un tiempo. Además suelen presentar bastantes incrustaciones sobre todo de cal procedente del agua de abastecimiento lo cual provee de nutrientes suficientes para convertirse en un reservorio perfecto para la proliferación de Legionella.
La temperatura de seguridad para el funcionamiento de estos sistemas debe mantenerse en 70ºC, a la cual la Legionella se destruye. Un funcionamiento deficiente que mantenga el agua por debajo de 60ºC lo que hará será favorecer su proliferación en lugar de inhibirla.

Modo de transmisión de la legionelosis

Según se ha dicho, la legionelosis se transmite por vía aérea. Es necesario inhalar el germen que transporta el aire dentro de muy pequeñas gotas de agua. Estas gotas provienen de los aerosoles (agua pulverizada) que emiten las torres de refrigeración, humectadores y aparatos de enfriamiento evaporativo cuando el agua que contienen está contaminada por Legionella.
En el caso de las torres de refrigeración, los aerosoles son lanzados al exterior con la corriente de aire caliente que sale de aquéllas, y una vez en el exterior, cuando cesa el impulso con que fueron emitidas, las gotas de agua más pequeñas serán transportadas por el viento a mayor o menor distancia, dependiendo de las condiciones meteorológicas existentes en ese momento y de la ubicación de la torre, pudiendo alcanzar fácilmente varios cientos de metros.
Se comprende así la importancia de que las torres de refrigeración estén ubicadas en lugares estratégicos, es decir, lo más lejos posible de lugares frecuentados por las personas, de manera que las gotas de agua, que podrían alojar a estas bacterias, se depositen en el suelo o se evaporen (muriendo entonces las bacterias) antes de llegar a ser inhaladas por las personas, o bien los aerosoles sean dispersados por el viento lo máximo posible, de modo que la cantidad de bacterias que pudiera existir en el aire inhalado fuera mínima y no entrañara riesgos para la salud. Por ello, la ubicación de las instalaciones se debe hacer preferentemente en la cubierta del edificio, siempre que ésta sea de fácil acceso.
En el caso de humectadores y aparatos de enfriamiento evaporativo, los aerosoles son emitidos en ambientes interiores, con lo que las gotas de agua potencialmente contaminadas pueden ser fácilmente inhaladas por las personas. Por ello, el buen mantenimiento de estos dispositivos es el arma más eficaz para minimizar los riesgos.
Para minimizar el riesgo de exposición se pueden tomar una serie de medidas que impidan la proliferación de Legionella en el sistema o en la planta y reduzcan la exposición a las gotas de agua o a los aerosoles. Estas medidas irán siempre ligadas a un correcto mantenimiento de dichas instalaciones.

Mantenimiento de las instalaciones de riesgo frente a la Legionella

Precauciones a tener en consideración serán las siguientes:
  • Minimización de la liberación de sprays de agua, con separadores de gota de alta eficacia.
  • La cantidad de agua arrastrada será inferior al 0.1 % del caudal de agua en circulación del equipo.
  • Evitar temperaturas y condiciones del agua que puedan favorecer la proliferación de Legionella y otros microorganismos.
  • Evitar el agua estancada, tales como tuberías de by-pass, equipos de reserva, tuberías de fondo ciego etc.
  • Instalación de drenajes en los puntos más bajos de las instalaciones y pendiente adecuada para su completo vaciado.
  • Evitar el uso de materiales que hospedan bacterias y otros tipos de microorganismos, o que provean nutrientes para el crecimiento microbiano.
  • Evitar el uso de materiales que se deterioren con el agua, el cloro y otros desinfectantes (biocidas), para evitar la corrosión.
  • Los equipos y aparatos han de ser fácilmente accesibles para su inspección y limpieza.
  • Los equipos estarán dotados en lugar accesible de, al menos, un dispositivo para realizar tomas de muestras del agua de recirculación.
  • Mantenimiento de la limpieza del sistema y del agua del mismo.
  • Utilizar técnicas eficientes de tratamiento de agua.
  • En aquellos casos que se utilice agua de procedencia distinta a la red pública, deberá garantizarse mediante desinfección previa, certificada mensualmente por laboratorio independiente y debidamente inscrito en el Registro de Laboratorios de Salud Pública de la comunidad donde se encuentre la instalación, la ausencia de bacterias de tipo Legionella.
Todas estas instalaciones requieren de un mantenimiento técnico para su adecuado funcionamiento; sin embargo, el hecho de que estos aparatos puedan producir casos de legionelosis hace que precisen, además, de un mantenimiento sanitario que minimice los riesgos de multiplicación de la legionella.
Con el objetivo de mantener las instalaciones de riesgo en las mejores condiciones de limpieza junto con un exhaustivo control microbiológico, se ponen en marcha programas de mantenimiento que implican la combinación de varios tipos de tratamientos.

Antiincrustantes y dispersantes

Estos productos evitan la precipitación de sales en el interior del circuito y los depósitos de lodos y fangos. Algunos de ellos actúan aumentando la solubilidad de los minerales que generan incrustaciones (carbonato cálcico, fósforo cálcico y sílice).
  • Fosfonatos (HEDP, AMP, PBTC): presentan una resistencia a la degradación frente a los oxidantes muy distinta. Pueden actuar modificando la estructura cristalina del primer cristal formado, evitando que se agreguen otros nuevos posteriormente.
  • Polímeros: como poliacrilatos (PA) y polimetacrilatos (PMA). Habitualmente solubles en agua, de bajo peso molecular y son cadenas que actúan por cargas e impiden la unión de partículas de signo contrario.

Anticorrosivos

Productos que evitan la oxidación del metal de que está compuesto el circuito.
El uso de testigos de corrosión es un método útil para determinar la velocidad de corrosión.
Dado que la corrosión es un proceso electroquímico donde existe un ánodo y un cátodo, podemos distinguir entre los inhibidores de corrosión:
  • anódicos: evitan el transporte del metal al agua. (Fosfato a alta concentración, Molibdato)
  • catódicos: evitan el contacto del oxígeno con el metal (Polifosfatos, zinc)
También hay inhibidores de corrosión para determinados metales: así para el cobre se utilizan azoles aromáticos. En los casos en los que existen componentes de cobre en un circuito se deben utilizar estos anticorrosivos específicos para evitar la oxidación durante los procesos de desinfección en los que se están utilizando elevadas concentraciones de agentes oxidantes como el cloro.

Desinfectantes o biocidas

Los programas biocidas que se diseñen para la prevención o eliminación de Legionella en las instalaciones de riesgo pueden comprender la aplicación de un único biocida o mezclas de varios de ellos con diferentes frecuencias y dosis de aplicación.
Pero un requisito indispensable es que todos ellos hayan superado las pruebas de bioeficacia frente a Legionella según norma prEN13626 (Desinfectantes químicos y antisépticos. Actividad bacteriana de productos frente a Legionella pneumophila), y además se encuentren debidamente registrados en el Registro de Biocidas de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad y Consumo.

Clasificación de los biocidas según su principio activo

 

Oxidantes halogenados
  • Cloro gas; gaseoso; muy tóxico. Se suministra en estado gaseoso, pero los peligros inherentes a su manejo hacen que disminuya su utilización.
  • Hipoclorito sódico: se comercializa en soluciones acuosas con diversos contenidos de cloro activo.
  • Hipoclorito cálcico: Se presenta en forma sólida. Contribuye a incrementar la dureza del agua.
  • Cloroisocianuratos: compuestos orgánicos que generan ácido hipocloroso y ácido ciannúrico por hidrólisis.
La capacidad desinfectante de estos productos depende en gran medida del pH. No son efectivos por encima de 8,5, ya que la actividad biocida reside en el ácido hipocloroso, provocan corrosiones sobre los metales y se inactivan fácilmente en presencia de materia orgánica o de cantidades significativas de amonio con formación de cloramina.
  • Dióxido de cloro: no reacciona con amonio y su acción no depende del pH (entre 6 y 10). Su capacidad algicida es superior a la del cloro.
  • Bromo y derivados: su efectividad desinfectante es más estable frente al pH. Se pueden utilizar bromos activos o bien activarse in situ. En este segundo caso la sal de bromo se dosifica junto con hipoclorito sódico lo que generará hipodromito sódico ya activo.
  • Yodo y derivados: de poco uso.
Las desinfecciones con compuestos halogenados implican reacciones con la materia orgánica que generan subproductos tales como los compuestos orgánicos halogenados (AOX) y otros compuestos volátiles. Todos ellos son persistentes en el medio, tóxicos y mutagénicos, incluso en concentraciones bajas.
Oxidantes no clorados
  • Peróxido de hidrógeno (agua oxigenada): no incorpora sales al circuito y no genera subproductos tóxicos. Importante el punto y la forma de dosificación ya que se inactiva fácilmente.
  • Permanganato y ácido peracético: uso muy limitado.
  • Ozono: oxidante muy fuerte, requiere gran consumo de electricidad. Es más eficaz que el cloro en algunos aspectos.
Compuestos de amonio cuaternario
Son compuestos catiónicos de naturaleza detergente, incompatibles con compuestos aniónicos.
Su funcionamiento consiste en formar enlaces electrostáticos con las cargas negativas que envuelven la membrana semipermeable de las células.

Compuestos fenólicos
Funcionan desnaturalizando las proteínas celulares cuando se absorben por la membrana celular; se reduce considerablemente su actividad cuando se modifica el pH. Hay que tomar precauciones en su vertido a cauces de agua.

Metales pesados
Tienen efecto bacteriostático. Se utilizan las sales de cobre como algicida.

Aldehídos
Como el FORMALDEHÍDO y GLUTARALDEHIDO, son compuestos tóxicos que pueden generar hipersensibilidad. Tienen efecto inhibidor del metabolismo microbiano: cualquier producto desinfectante por tanto, dará positivo en un análisis de toxicidad o materias inhibidoras, por cuanto suponen un poder tóxico sobre los procesos biológicos que impiden su desarrollo.

Isotiazolonas
Se utilizan mezclas de clorometil isotiazolinonas.

DBNPA (dibromo nitrilopropionamida)
Dibromonitrilo propionamida, que presenta una gran rapidez de acción y eficacia a bajas dosis.

THPS (sulfato de tretraquishidroximetilfosfonio)
Sulfato de tetrakishidroximetil fosfonio (THPS), en diferentes concentraciones.

Características que debe tener un desinfectante

  1.  
  2. Fácil de aplicar
  3. Coste asequible
  4. Fácil método de determinación
  5. Olor no desagradable
  6. No corrosivo
  7. Mínima toxicidad
  8. Miscibilidad en agua
  9. Acción adecuada y rápida en función del tiempo de residencia en el circuito
  10. Elevada efectividad en bajas dosis
  11. Amplio espectro.

Factores que afectan a la eficacia de un desinfectante

  1. Concentración del biocida
  2. Contaminación
  3. Temperatura
  4. pH
  5. Localización y tipo de los microorganismos
  6. Tiempo de contacto y edad del preparado
  7. Método de adición: puede ser en choque o en forma continua.

Protocolo de limpieza de una membrana de ósmosis inversa

PROGRAMA DE LIMPIEZA
Este procedimiento está recomendado para la limpieza de membranas de ósmosis inversa por ensuciamiento de materia coloidal y materia orgánica.

La limpieza se realizara mediante el producto ECOMET LB-50 .

1. Llenar el depósito de Flushing de agua y subir la Temperatura del agua mediante la resistencia hasta 35 ºC.

2. Añadir 10 litros de Ecomet LB-50 por cada 100 litros de agua.

3. Verter 200 litros de agua directamente al rechazo mediante la bomba de Flushing, cerrando el retorno de agua al depósito y abriendo al máximo el caudal de recirculación.

4. Recircular el agua restante durante 45 minutos.

5. Mantener las membranas en contacto con la solución limpiadora durante 15 minutos.

6. Recircular el agua restante durante 45 minutos

7. Mantener las membranas en contacto con la solución limpiadora durante 15 minutos.

La solución preparada generará mucha espuma, por lo que hay que intentar eliminar la mayor cantidad posible en el momento de aclarar las membranas.

ACLARADO DE LAS MEMBRANAS

Se vaciará el depósito de Flushing y se llenará con agua nueva, a ser posible osmotizada, se hará pasar el agua por las membranas y se verterá directamente por el rechazo

Se llenará por segunda vez el depósito de Flushing de agua osmotizada, se hará pasar el agua por las membranas y se verterá directamente por el rechazo.

Se llenará una tercera vez el depósito con agua osmotizada asegurando que el pH de éste se queda en valores de 6,5 a 7. En caso de que el pH sea superior se vaciará de nuevo el depósito y se limpiaran bien los restos que puedan quedar de solución limpiadora.

Por último se pondrá en marcha la planta abriendo el rechazo al máximo posible y trabajando a la mínima presión posible para que se limpien bien las membranas durante por lo menos 30 minutos hasta que nos aseguramos que tanto el pH del agua osmotizada como el de rechazo es inferior a 7,5.

Por último se pone en marcha la planta en las condiciones normales de trabajo.

Precaución: Siempre deben ser seguidas las instrucciones y límites impuestos por el fabricante de las membranas y la ingeniería respecto al pH, Temperatura, caudal y presiones durante la limpieza de las mismas.




RECOMENDACIONES GENERALES PARA LA LIMPIEZA DE LAS MEMBRANAS

• Siempre deben ser seguidas las instrucciones y límites impuestos por el fabricante de las membranas y la ingeniería respecto al pH, Temperatura, caudal y presiones durante la limpieza de las mismas.
• Asegúrese de que todos los componentes de su instalación son compatibles con los productos químicos utilizados, pH y temperatura de limpieza.

• Recomendamos limpiar las membranas de forma regular o cuando se adviertan cambios en los siguientes parámetros (normalizados):

10 – 15 % de incremento de la presión diferencial.
10 – 15 % de disminución del caudal de producto.
10 – 15 % de aumento en la presión de alimentación.
10 – 15 % de disminución en la retención de sales.

• Antes de limpiar la planta recomendamos encarecidamente el envío de un elemento para su autopsia. Los datos obtenidos mediante una autopsia pueden ahorrar mucho tiempo y dinero. Si el problema es orgánico / biológico rogamos sacrificar el primer elemento de la primera etapa. De ser el problema inorgánico / incrustaciones es preferible el último elemento de la última etapa.

• De no conocer la naturaleza del ensuciamiento recomendamos comenzar con un limpiador alcalino SERVYECO ante la posibilidad de la existencia de ácidos húmicos.

• Si conoce la naturaleza del depósito, existen varios programas de limpieza diseñados. Contacte con el departamento técnico de SERVYECO, S.L. para escoger el programa más adecuado para su instalación.

• Como regla general, ensuciamientos orgánicos se limpian con productos alcalinos (preferiblemente con surfactantes alcalinos) e incrustaciones con limpiadores ácidos. En limpiezas alcalinas es muy importante utilizar elevadas temperaturas, siempre dentro de los límites impuestos por los fabricantes.

• Para una limpieza óptima el caudal de alimentación debe estar comprendido entre 8,5 y 9,5 m3/h por caja de presión (para membranas de 8 pulgadas).

• La presión de limpieza debe estar comprendida entre 40 y 60 psi.

• El volumen de la solución de limpieza debe tener en cuenta el número de membranas a limpiar y el volumen del circuito de limpieza. Por cada membrana de 8 pulgadas se recomienda añadir 20-30 litros.

• Utilizar sistema de filtración de la solución de limpieza con unos cartuchos de entre 10-50 micras. Reemplazar los cartuchos después de cada limpieza o cuando superen su presión diferencial máxima.

• Realizar las soluciones de limpieza con agua osmotizada libre de cloro. Añadir los limpiadores sobre el agua, y asegurarse de que los cambios de pH y de temperatura se realizan gradualmente. Para ajustar el pH utilice ácido clorhídrico o hidróxido sódico. Tener en cuenta que pequeñas cantidades de éstos productos en su forma concentrada pueden variar ostensiblemente el pH de la solución.

• Alternar periodos de recirculación y de remojo durante la limpieza.

• Si la solución de limpieza muestra un fuerte cambio de color, verterla, hacer una nueva solución y repetir la limpieza.

• Una vez finalizada la limpieza, o entre etapas de limpieza, lavar las membranas y el circuito de de limpieza con agua libre de cloro.

• En plantas con más de una etapa, limpiar cada etapa individualmente.

 




Servyeco Iberia, S.L.Servyeco Iberia, S.L.